Conocí a Ana hace menos de un año por recomendación de la pareja de mi madre que sus palabras fueron “se desvive por los animales” y hoy puedo decir que es real. Tengo una gatita sphynx y comenzó a vomitar gusanos muy grandes y la llamé fuera de su jornada laboral y para mi sorpresa fue un “tráemela a consulta”, fuera de hora con la única intención de ayudar no solo a la gatita si no también a nosotros los dueños que estábamos desesperados. No deja de sorprenderme en el día cuando a las 23 de la noche tiene un hueco para preguntarme que qué tal sigue… de verdad Ana eres increíble… la pasión que tienes es inigualable, gracias darnos la tranquilidad de que nuestras mascotas, que muchas veces las queremos como hijos, en tus manos están seguros… Gracias por ser seguridad y pasión… Quizás no era tan grave para ti como profesional pero notaste mi desesperación y no dudaste en ayudarnos… no tengo palabras para agradecer tu humanidad, de la que ya casi ni queda…
Ver reseña originalCentro veterinario Guanarteme
Clínica veterinaria en Las Palmas de Gran Canaria
Opiniones
Puntuación 4.8 sobre 5, según 45 reseñas de Google.
Un 10 el trato fuimos anoche y la veterinaria es un encanto tanto con nuestra perrita como con nosotros lo recomendamos 100% que gusto da cuando le ve esa vocación y cariño por los animales. MUCHAS GRACIAS POR EL TRATO TU AMABILIDAD Y GRAN PROFESIONALIDAD.
Ver reseña originalLa mejor clínica veterinaria de la isla. Siempre predominando la mínima invasión del animal con su medicina homeopática. Cariñosa y respetuosa con los clientes y sus respectivos dueños. Es mi veterinaria de confianza y siempre la recomiendo y recomendaría.
Ver reseña originalSolo tengo palabras de agradecimiento para Ana por ser una exelente profesional y habernos ayudado en momentos tan duros con nuestra perrita Penka. Hay pocos profesionales que amen tanto su trabajo como ella. Lo único que siento es no haberla conocido antes, muchísimas gracias por todo.
Ver reseña originalLa vida te hace pasar por momentos únicos, muy duros, muy tristes, que requiere el apoyo profesional y, sobre todo, humano. Debido a su situación, se tuvo que practicar la eutanasia a mi perrita Duna, nuestra vida, nuestro cielo, la que nos dió tanto durante los 15 años y medio (la habíamos adoptado en el Albergue Insular con 11 meses) que estuvo con nosotros. Y en ese momento, aunque la llevé sólo, no me sentí así: me encontré con una gran profesional, con una gran humanidad, Ana, a la cuál le estaré agradecido eternamente.
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